ENEEK-Ekolurra ha defendido en el Parlamento Vasco el control y la certificación pública de la producción ecológica

La base de la certificación ecológica es la confianza del consumidor, y esa confianza debe estar garantizada por un sistema público e independiente.

ENEEK-Ekolurra, el Consejo de Agricultura y Alimentación Ecológica de Euskadi, ha solicitado en su comparecencia ante el Parlamento Vasco que se elimine de la Proposición de Ley sobre medidas urgentes para la simplificación y agilización de la Administración la modificación que afecta al control y la certificación de la producción ecológica. La proposición de ley permitiría que el control y la certificación de los alimentos ecológicos producidos en la CAPV pudieran quedar también en manos de entidades de control privadas, en lugar de estar exclusivamente en manos de ENEEK-Ekolurra.

Según ENEEK-Ekolurra, esta modificación no responde a los objetivos de simplificación y agilización de la proposición de ley y, por el contrario, podría generar problemas jurídicos, una mayor complejidad administrativa y dificultades de funcionamiento.

Asimismo, considera que los cambios en el modelo de control y certificación podrían generar confusión entre las personas consumidoras y poner en riesgo la estructura y la red de colaboración que se han construido durante años en torno a la producción ecológica, debilitando la cohesión y la fortaleza del sector.

Por otro lado, ENEEK-Ekolurra ha subrayado que tampoco existe una razón económica que justifique este cambio. El servicio de control y certificación que ofrece tiene un coste competitivo, y aproximadamente el 60 % de dicho coste es asumido por las operadoras del sector mediante sus cuotas. Asimismo, ha informado de que aproximadamente la mitad de los ingresos que obtiene a través de las cuotas se destina a la promoción de la producción ecológica.

Por todo ello, ENEEK-Ekolurra se ha mostrado firmemente a favor de mantener el actual modelo público, al considerar que el sistema vigente es jurídicamente sólido, eficaz y económicamente competitivo.

 

Un cambio propuesto sin participación del sector

ENEEK-Ekolurra ha destacado que la modificación propuesta se ha planteado sin información ni participación del sector. A pesar de que el Consejo es un órgano de asesoramiento y colaboración con la Administración, no ha recibido información ni ha sido consultado durante la elaboración de la proposición de ley.

Asimismo, no se ha solicitado ningún informe a ENEEK-Ekolurra, a pesar de que actualmente representa a 836 operadores ecológicos y de que en su órgano de gobierno están representados el sector, las asociaciones de consumidores y las representaciones del Gobierno Vasco y de las Diputaciones Forales de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. Tampoco se ha informado a las asociaciones de productores que representan al sector de la producción ecológica.

ENEEK-Ekolurra ha advertido, además, de que la propuesta contiene referencias normativas desactualizadas y no analiza adecuadamente las posibles consecuencias jurídicas y organizativas derivadas de la incorporación de nuevos organismos privados de control.

El modelo público garantiza un servicio universal y eficaz

Según ENEEK-Ekolurra, el sistema público de control y certificación es fundamental para el desarrollo de la producción ecológica. Europa establece la promoción de la agricultura ecológica como una de las líneas para impulsar la transición hacia un modelo más sostenible, para lo que resulta imprescindible contar con un sistema de control y certificación sólido y fiable.

El actual modelo de gobernanza del Consejo garantiza la participación directa del sector. El órgano de gobierno de ENEEK-Ekolurra está integrado por representantes de los sectores de la producción, elaboración y comercialización, asociaciones de consumidores y representantes de las instituciones públicas. Los representantes del sector son elegidos democráticamente cada cuatro años.

Además, ENEEK-Ekolurra cumple con la norma internacional UNE-EN ISO/IEC 17065, lo que, junto con su modelo de gobernanza pública, contribuye a garantizar la imparcialidad de las labores de control y certificación y una correcta interpretación de la normativa europea. Al mismo tiempo, ofrece un servicio universal de control y certificación dirigido al conjunto del sector.

La incorporación de entidades privadas de control no supondría una simplificación

Según ENEEK-Ekolurra, abrir el sistema a nuevas entidades privadas de control no supondría una mayor simplificación administrativa ni reduciría las cargas administrativas de los operadores del sector. Contar con una única autoridad de control permite interpretar y aplicar la normativa de manera unificada, garantizando criterios homogéneos en todo el territorio.

Por el contrario, sería necesario establecer nuevos mecanismos de supervisión, coordinación e intercambio de información entre las distintas entidades de control para cumplir con las obligaciones establecidas por la normativa europea. Esto, según la organización, supondría un riesgo de aumentar la complejidad administrativa, avanzando en una dirección contraria al objetivo de la proposición de ley.

Además, no se ha dado a conocer que el modelo actual esté fallando, ni que la sustitución del control público vaya a aportar beneficios objetivos para los productores o para la ciudadanía.

El modelo actual de certificación pública está jurídicamente respaldado y goza de plena credibilidad entre las personas consumidoras

ENEEK-Ekolurra ha recordado que el modelo vigente desde hace 20 años, en el que el organismo actúa como única autoridad de control y certificación de la producción ecológica en Euskadi, responde a lo establecido en la normativa europea y está respaldado por la Ley 10/2006.

Asimismo, ENEEK-Ekolurra ha explicado que la mayoría de las comunidades autónomas españolas mantienen actualmente modelos similares, basados en autoridades públicas de control.

Desde el punto de vista de las personas consumidoras, el sistema público de control y certificación también ofrece un alto nivel de garantía y confianza. La certificación ecológica tiene como función garantizar al consumidor que un alimento cumple los requisitos establecidos en la normativa europea de producción ecológica y, por tanto, resulta imprescindible contar con un sistema de control independiente, transparente y protegido frente a intereses particulares. El modelo público permite, además, ofrecer un servicio universal, independientemente de la ubicación, la naturaleza o el tamaño del operador.

Por ello, ENEEK-Ekolurra considera que cualquier modificación debe tener también en cuenta los intereses de las personas consumidoras.

El mayor valor de un alimento ecológico es la confianza que genera en las personas consumidoras. Esta confianza queda garantizada de forma más sólida por una entidad pública independiente.

En este sentido, diferentes asociaciones de consumidores de la CAPV también han mostrado su apoyo al actual modelo público de control y certificación, valorando la garantía, la transparencia y la credibilidad de la certificación ecológica que ofrece a las personas consumidoras.

Una estructura que aporta valor al sector

ENEEK-Ekolurra es una entidad sin ánimo de lucro que, además de llevar a cabo las labores de control y certificación, actúa como interlocutor entre el sector y la Administración; facilita la gestión de ayudas, la elaboración de estadísticas y la coordinación entre administraciones, promueve la agricultura y la alimentación ecológicas y ofrece a los operadores del sector un servicio cercano y operativo.

Por todo ello, ENEEK-Ekolurra advierte de que cualquier modificación que debilite la estructura y las funciones del Consejo podría tener un efecto negativo en la promoción de la producción ecológica. En este sentido, recuerda que Euskadi todavía está lejos de alcanzar los objetivos establecidos por Europa para 2030 en materia de producción ecológica y, por ello, hace un llamamiento al Gobierno Vasco y al resto de administraciones públicas para que continúen reforzando e impulsando las políticas públicas a favor de la producción ecológica.

La agricultura ecológica no es únicamente un modelo de producción: también constituye un modelo estratégico que contribuye a la protección del medio ambiente, el bienestar animal, la biodiversidad, el cuidado del suelo y del agua, la supervivencia del medio rural y la transición hacia un sistema alimentario más sostenible.

Mantener el modelo de control público que Euskadi ha desarrollado hasta ahora es la opción que mejor protege el interés general y el futuro del sector.

El mensaje es claro: si se quiere reforzar la producción ecológica para afrontar el reto establecido por la Unión Europea, es necesario apostar por un sistema público, independiente y eficaz de control y certificación, gobernado de manera conjunta y participativa con el sector.

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